jueves, 4 de julio de 2013

LUNA DE LOS POETAS



                              

                                            a  F. G. Lorca, M. Hernández, R. Alberti y E. Prados
              
. ¡Ay luna de los poetas,
la luna de los noctámbulos!

Luna que en el firmamento

entre sombras va vagando.



Luna clara, que en la noche

riela sobre los tejados,

y en el agua deja estelas

de caminos plateados.



¡Ay luna de Federico,

la luna de los gitanos!,

luna que bajó a la fragua
con su blancor alunado.


 
Hernández, perito en lunas,

de su luna menos cuarto:

jinete, hogaza, narciso,

limón lunero y dorado.



Luna de ayer..., hoy de olvido,

que Alberti nos ha dejado;

con nostalgia de su luna

va el llanto de un exiliado.




Las tres lunas de este espejo,

naipes son de Emilio Prados:

lámpara del mar y el viento,

luz del tiempo y sus presagios.



¡Ay luna llena o creciente,

de color anaranjado!

que va derramando sangre,

que en rayos se ha desangrado.



Luna menguante o ya nueva,

que su farol va apagando,

y la oscuridad se cierne

y acrecienta sus quebrantos.



Parece que presintiera

el que hoy nadie le haga caso;

que la luna ya no es luna

para los enamorados.



No la glosan los poetas

ni le cantan ya su canto...

Y la luna, luna, luna,

sigue en el cielo velando.

© Carmen Aguirre

domingo, 23 de junio de 2013

NOCHE DE SAN JUAN

En tal día como el de hoy, del año 2000, andaba yo con los nervios a flor de  piel,  pues me habían elegido  pregonera del  Solsticio de verano y de la fiesta de verdiales de la noche sanjuanera. Tenía que dar el Pregón en los montes de Comares... allí mismo donde Salvador Rueda escribiera, a la mañana siguiente de tal noche como ésta, un improvisado y maravilloso soneto.

    Hoy quiero rememorar, lo que dije en su momento, pero voy a ceñirme solamente a lo que es la noche de San Juan y a la magia del fuego.

    Y así empezaba el pregón:

            A las buenas noches.
                                  Y a la mágica noche de San Juan.


               Es para mí es una  responsabilidad muy grande, aparte de un gran honor, hacer este Pregón que ya hicieron en su día relevantes personas de la Fiesta y de la Poesía.



           Pero....como no se trata de superar el listón, sino de compartir sentimientos por lo que es nuestro, pues, contando de antemano con vuestra benevolencia y con que la voz no me falle...
          Aquí estoy dispuesta a empezar, no sin antes encomendarme al Santo de las Aguas, (cuya fiesta celebramos) para que me guíe el camino que llegue a vuestros corazones.


           Y sin más preámbulos...  empiezo:

 Desde el principio del tiempo, 
desde tiempo inmemorial 
hemos adorado al Fuego
igual que a una deidad.

Grecia nos lo presentó
como el más noble elemento,
es magia de pedernal
que se aviva con el viento.

Llama olímpica en los juegos,
y sangre de los volcanes,
lamparilla en el Sagrario
y calor en los hogares.

                               Símbolo de la pasión...
                               que  los cuerpos al amarse,
por el fuego del amor
llegan a purificarse.

Todo, a nuestro alrededor,
destila embrujo y misterio,
que es Solsticio de verano
y noche de sortilegio.

El aire viene aromado
de jazmines y de sal,
las brevas ya están maduras
y “florecío” el azahar.

Y en esta Venta de Cárdenas,
de solera sin igual,
donde el cielo es aún más cielo
y la luna brilla más...


En esta mágica noche,
-plenilunio de San Juan-
                                 en este lugar señero,
                                 al pie de Santón Pitar,

                                esta humilde pregonera
les ha venido a contar....
cosas que ustedes ya saben
                                 sobre esta fiesta sin par.

                                        Sol y agua, luz y vida,
culto a la fertilidad.
Tierra que se nos agarra,
y fuego para acortar
aún más, la noche más corta,
la del Solsticio estival,

donde se encienden hogueras
para acabar con el mal;
y  junto al “Júas” quemaremos
lo que no nos sirva ya.


                               Quememos nuestros temores,
nuestras penas y fatigas,
y echemos los desamores
dentro de la ardiente pira.

Que se convierta en cenizas
el odio y la falsedad,
que este fuego expiatorio
acabe con la maldad;

que la luz de las candelas
anule la oscuridad
y aliente la llama viva
                               de la confraternidad.


Saltaremos sobre el fuego
y él nos inmunizará,
mojaremos nuestros cuerpos
con el agua de la mar
y buscaremos el trébol
que la suerte nos dará.

                                 Desde el ocaso hasta el alba 
                                 las candelas arderán,
                                 con sus llamas alentando
                                 al sol en su caminar.

                                Y en este arranque de estrellas,
que es los montes de Comares,
noche mayor Sanjuanera
para alejar los pesares.

                        ¡Huyan los malos espíritus!
¡Bailemos sin descansar!
¡Cantemos con alegría,
que el astro rey bailará
en cuanto amanezca el día!.
                                
                               Y ya para despedirme
sólo quisiera decir:
que viva Málaga entera
del uno al otro confín.

Viva San Juan Bautista
y el Solsticio de Verano,
y viva esta noche mágica
en la cual nos hermanamos.

                        Que renazca la esperanza
como renace la aurora,
y las tinieblas den paso
                                al sol que todo lo dora.

                                                                      Carmen Aguirre 
                                                                  Noche de San Juan 2000



domingo, 16 de junio de 2013

SIN LATIDO




¿Quién me ataca con fiereza?    
¡Tristeza!
¿Quién me ciñe las cadenas?
¡Las penas!
¿Quién me dejó malherido?
¡Olvido!
Se ha quedado sin latido
este pobre corazón,
le mataron la ilusión...
tristeza, penas y olvido.

©Carmen Aguirre
14-6-2013

lunes, 27 de mayo de 2013

ESCRIBO



             Para Amaya Martín

Escribo
por la noche y la mañana. 
 
Escribo  
porque el verso me provoca.


Escribo
porque el sentimiento mana.

Escribo
porque mi alma se desboca.

Escribo
como fluye la fontana.                                      
                                                               
Escribo
para no volverme loca.

Escribo
porque el corazón me gana.

Escribo
con la sangre que convoca…

Y convoca la sangre
a la poesía,
y siento como el alma
se desboca,
y mana el sentimiento
en armonía
y fluye la palabra
hacia la boca.
Me gana el corazón…
¡¡quién lo diría!!
El corazón me gana
y me provoca
a seguir escribiendo
día a día.


© Carmen Aguirre