lunes, 16 de abril de 2018

Cadena de Sonetos de Parejas

Grupo "Malditos Bastardos"



Soneto uno
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Te digo, "maridito", que nos toca
ponernos, de una vez, a hacer limpieza.
No escupas improperios por la boca
ni finjas más dolores de cabeza.
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Agarra la fregona y el cepillo,
hay mierda hasta en el agua de los gatos,
y doma las pelusas del pasillo,
que se han hecho una cama en tus zapatos.
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El baño necesita un plan urgente
con un buen estropajo y detergente,
pues solo lo usaré cuando lo hagas.
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Y deja de pulir los ventanales,
les sacas solo brillo a los cristales...
¿No ves que la vecina está sin bragas?
 .


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Soneto dos
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¿No ves que la vecina está sin bragas
y me tiene bastante distraído?
Si quieres busca ayuda, y luego pagas,
que yo ya estoy cansado y aburrido.
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Me la paso limpiando día y noche
pero nunca he logrado complacerte,
no recibo de ti sino el reproche
que me hace rabiar de solo verte.
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Que el baño está cochino, ve a limpiarlo,
que hay que fregar los trastes de la cena
y he visto telarañas en el techo.
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Yo ya no limpio más, voy a gritarlo,
no importa que me montes una escena
y niegues tus favores sobre el lecho.
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Luis Salvador Trinidad

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Soneto tres
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Te niego mis favores sobre el lecho,
pues eso a lo que tú llamas “favores”
requiere una pasión que inunde el pecho
y tú despiertas solo mis horrores.
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Si limpias un espejo de la casa,
tal vez podrás mirarte fijamente
y ver la imagen de alguien que fracasa
en todo lo que intenta últimamente.
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Allí tienes la puerta de salida;
los dos sabemos que esto ya no es vida.
No aguanto más reproches ni más broncas.
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Y no olvides llevarte la basura,
hay tanta que te gana ya en altura.
Que te soporte otra mientras roncas.
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Soneto cuatro
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¿Que te soporte otra mientras roncas,
te atreves a decir, mujer maldita?
Sabiendo lo que sé, hermafrodita,
te aguanté, cual imbécil, ¿y me abroncas?
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Me parte tu maldad y me destroncas,
tan única te crees, cosmopolita,
que ya me pedirás la cucharita,
te habrás de conformar con las toloncas.
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Quizás ellas te den lo que mereces
pariendo palomitas de maíz
con esas celulíticas caderas.
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Qué injusta es esta vida muchas veces,
te casas para ser un infelíz
sufriendo como preso en las galeras.
 .

Carlos Corredor Cámara

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Soneto cinco
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¿Mas sufres como preso en las galeras?...
¡Mal rayo te fulmine cabezón!,
que quede tu esqueleto en un rincón
tan negro como pútridas maderas.
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Tus palabras traspasan mis fronteras,
para eso sí que tienes un gran don,
enorme, cual ronquido de dragón.
¿Te atreves a insultar a mis caderas?...
.

Que sepas que las tengo sinuosas,
cadentes y redondas, ¡So bastardo!
Y debajo unas piernas de mareo,
.

Tu no puedes decir las mismas cosas,
eres retrato fiel de un oso pardo.
¡Haz tú las palomitas, fariseo!
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Soneto seis


¿Haz tú las palomitas, fariseo?
Anda, tonta, dejemos los insultos
que a los dos nos estorban tripa y bultos,
pero ya va tocándole al deseo.
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Así que, corazón, llega el aleo,
fundir nuestros tesoros tan ocultos
actuando unos minutos como adultos
aunque luego volvamos al puteo.
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Entre col y col, coño, una lechuga,
que, si no, no hay cojones quién te aguante,
deja ya que este macho man se exhiba,
.

cuando toque el trabajo, se apechuga,
¡yo te haré palomitas, so elefante!,
¡pero pon ya las piernas para arriba!


Juan Risueño Lorente

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Soneto siete
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"Pero ya pon las piernas para arriba,
hazlo pronto, mi amor, que no me aguanto
-me decías anoche y, mientras tanto,
observé que el " impulso " se te iba-;
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no comprendo por qué se me derriba,
ya verás como ahora la levanto;
si me entregas un poco de tu encanto
lograré que el temor se desinhiba".
.

No hubo nada, no quiso despertar;
ni masaje ni mimos; con la boca,
conseguir reanimarlo no logré.
.

Quedaste lamentando tu pesar,
pero yo, como estúpida yudoca,
con las patas arriba me quedé.
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Claudia Beatriz

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Soneto ocho
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"Con las patas arriba me quedé".
¡Vaya un gato! sin uñas y sin dientes,
van de entierro vecinos y parientes,
del tejado cayó, a lo que se ve.
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El maullido ha quedado en un traspié
y en las ramas colgados los pendientes,
compungidos, llorosos y silentes,
otros toman galletas con el té.
.

Me perdone si pido la licencia
para no levantarme, estoy cansado,
de marchar por las calles del mercado,
.

me despida con garbo su excelencia
y disculpe si yo sigo acostado,
las gracias le daré por su paciencia.
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Enrique Sabaté

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Soneto nueve
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“¿Las gracias me darás por mi paciencia?”
Vaya morro que tienes, “maridazo”,
¿acaso te avergüenza el gatillazo
que desencadenó tu incontinencia?
.
No me vengas ahora con la urgencia
de quererlo arreglar y molar mazo,
porque eres tan zopenco, tan pelmazo
que mereces un plus de indiferencia.
.
Levántate del catre de una vez
y ponte a trabajar en la cocina.
Tu pereza es atávica, ¡pardiez!
.
Y deja de mirar a la vecina,
que no podrá curarte la sandez
que cualquiera, de lejos, te adivina.
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Soneto diez
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“Que cualquiera de lejos te adivina”.
Hay mucho que decir, yo aquí me pienso,
tal vez puedas creer que soy un censo
y tenga sin embargo pie de encina.
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Dureza en la madera para pina
y en cuanto a derechura ser propenso;
y me acompaña un tronco que es inmenso,
tanto, que un fuerte viento no lo inclina.
.
La vecina me tiene sin cuidado,
eres tú, por la cual siempre a tu lado
bebiendo de tu fuente yo estaría.
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En mis sueños tu caño me exaspera
cuando veo correr esa reguera
que a tus cumbres las baña noche y día.
.

.Manuel Mejía Sánchez-cambronero

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Soneto once
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Que a tus cumbres las baña noche y día
fue la frase de amor que me dijiste,
un disfraz que guardaba cobardía,
aunque quiero creer que me quisiste.
.

Sería siempre reina en el hogar,
me darías la luna y las estrellas...
no pensé que el sufrir iba a la par,
ni en lavar tus calzones ni tus huellas.
.

Tirado en el sillón toda la tarde
rascándote el ombligo y la cabeza.
¡Ponte a fregar, inútil, los rincones!
.

Estoy harta de ti, mi humor ya arde;
por lo menos asea bien tu pieza.
¿Será que son así por ser varones?
 .

Diana Santiago

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Soneto doce
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¿Será que son así por ser varones?
¿es esa tu flamante conclusión?
encendamos mejor nuestras pasiones,
y entrégame mujer tu corazón.
.
Conquístame mejor con ese encanto
que tienes por debajo de la falda,
cambiemos en orgasmos nuestro llanto,
y encájame tus uñas en mi espalda.
.
No obstante si te gustan las peleas,
luchemos en la cama del deseo,
allí tu gemirás hasta que veas
que tienes en tu cárcel a este reo.
.
En la cama se aplacan las conciencias,
y se arreglan mejor las diferencias.
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Soneto trece
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Y se arreglan mejor las diferencias
tú bien lejos, con tu hábito asqueroso...
vete pues, y consuma tus carencias
con las putas que gozan de tu acoso.
.

Ya no deseo oír de tus argucias
y tus tibias palabras seductoras
que desatan mi cólera , y ensucias
la albura de mis manos redentoras…
.
No te quiero a la noche aquí a mi lado
con tus manos oliendo a absenta y humo;
ni tu instinto de bestia, enajenado…
vete a dormir, que en penas me consumo!
.
Y recuerda, al salir cierra la puerta,
pues tu presencia abruma y desconcierta...
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Soneto catorce
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Pues tu presencia abruma y desconcierta
impúdico truhán que desahogas
en bacanales cuanta inopia oferta
te ofrece el desatino en el que bogas
.

por mares de licor, tabaco y yerta
razón, con la que cómico interrogas
tu estatus de Don Juan, (esa desierta
y obtusa condición) con que prorrogas
.

tu apócrifa postura ante la vida.
Así que vete ya..., me tienes harta
y sin hallar consuelo a tanta herida.
.

No vuelvas a mi vera, y ni una carta
te atrevas a escribirme. Ve, y descuida,
que ya hallará tu mal quien lo comparta.
.

Carlos Hernández

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Soneto quince

El panal de la ternura
.
Que ya hallará tu mal quien lo comparta,
me gritas desde el fondo de tus celos,
ocultando tu furia tras los velos
de un victimismo gris que me reharta
.
Me voy, que de tu juego ya estoy harta,
dejando tus miserias por los suelos,
con el amanecer de mis desvelos
allí, donde el amor no se coharta.
.
Si de verdad me amaste un solo instante,
déjame despertar a un nuevo día
y no finjas tu llanto de amargura.
.
Y déjame partir cual ciego amante
cubierta con mi gris melancolía
en busca del panal de la ternura.
.
Mari Carmen Rodríguez Camargo

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Soneto dieciseis
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En busca del panal de la ternura
he morado en los claustros de la umbría,
donde reinan las sombras todo el día
y del alba al ocaso es noche oscura.
.

He implorado al chamán de la herradura
que la luna ilumine tu poesía,
y se borren del alma, amiga mía,
las heridas que el tiempo no sutura.
.

Aunque un lluvioso día te enamores,
se hará en tu corazón la primavera
y anidarán en él los ruiseñores;
.

como un río de luz en torrentera
te calará el aroma de las flores,
como cala el amor por vez primera.
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Soneto diecisiete
.

Como cala el amor por vez primera,
con esa lluvia fúlgida y dorada…,
como se abre la rosa a la alborada
quisiera que el amor me renaciera.
.

Mas este corazón ya nada espera,
puesto que la ilusión quedó agostada
al negarle a mi sed, enamorada,
el manantial que antaño te fluyera.
.

Si ya no soy la llama de tu lumbre,
ni la flor ni la estrella de tu anhelo;
déjame que yo sola me acostumbre
.

a andar por este mar del desconsuelo…
Puede que en la negrura se vislumbre
un resquicio de luz en otro cielo. 
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Soneto dieciocho
.

Un resquicio de luz en otro cielo
con pinceles dorados de dulzura...
¿verdadera es acaso tal negrura?
¿nos depara el destino triste duelo?
.

Acusar lleva siempre al desconsuelo
hasta el filo brutal de la amargura,
como salas la llaga en su abertura,
como hieres mi ser con tu escalpelo...
.

¿Acaso no recuerdas -te lo ruego-
aquel beso primero en nuestros labios?
¿acaso no encendimos aquel fuego
.

con ansias de entregarnos sin sosiego?
¿por qué no siendo necios seamos sabios
volviendo a nuestro amor y a nuestro apego?
.


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Soneto diecinueve
.

¿Volviendo a nuestro amor y nuestro apego?,
¡ni loca, me recuerdas al demonio!,
diez años de un maldito matrimonio
no dejan más opción que un "hasta luego".
.

Jugaste a ser "machito", yo, me niego,
me sube la tensión y me endemonio.
¡Ya sé donde gastaste el patrimonio,
borracho, jugador y mujeriego!
.

Anda y ve que te lave los calzones
la "guay", la que se come los mariscos,
a ver si tanto amor como te tiene,
.

cuando se acaben "pasta" y atenciones
y amanezcas con vientos levantiscos,
a mirarte al careto se detiene.
.

Verso Prisionero

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Soneto veinte
.

A mirarte al careto se detiene
ese impulso que tengo todo el día
de beber de tu boca seca y fría
y un mal trago al estómago me viene.
.

Se le quitan las ganas a mi pene
cuando veo esa carne que fue mía,
y comienzo a añorar mi soltería.
Soy borracho, que nadie me condene,
.

pues sufro la condena del casado.
Porque tus rosas huelen a difunto,
¡me censuras por ser un mujeriego!.
.

Te borré de mi vida y del listado,
muy cansado me tienes, y pregunto,
¿por qué a tu boca se le apago el fuego?
.


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Soneto veintiuno
.

"¿Por qué a tu boca se le apagó el fuego?"
-me preguntas- ¡Maldito renacuajo!
Tú que hueles a etílico y a ajo
y andas en cuatro patas, cual borrego.
.

De tus fluidos secos, yo reniego,
pues de nada te sirve el triste cuajo,
si siempre se mantiene cabizbajo
y no tiene, de antaño, el mismo fuego.
.

Mi rosa tiene olor a frescas rosas;
es tu naso el que está tan atorado,
con mugre, con partículas grasosas..
.

¡Vete, Ya, con mujeres "hacendosas"!
¡Yo me iré a buscar a mi abogado,
pues de mí, viejo flaco, te desposas!
 .

Isa Terezano

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Soneto Veintidós
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Pues de mí, vieja ruin, te desesposas,
llegado debe ser el gran momento
de, al fin, poder decirte lo que siento
a ver si así comprendes cuatro cosas.
.

Me voy, no con mujeres hacendosas,
como dices. Me voy a tomar viento:
Más limpio, a ser posible, que tu aliento.
Más libre que tu angustia y tus esposas.
.

Ese fuego que un día conociste
y pareces hoy día echar de menos
no se ha apagado solo, porque sí.
.

Se apagó, linda flor, porque pusiste
bromuro, por paliar mis desenfrenos,
en mi sopa, capullo de alhelí.
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Soneto veintitrés


En mi sopa, capullo de alhelí,
hay más calor que en tus odiosos brazos,
pues del amor no quedan ni retazos
y solamente el frío mora aquí.
.

¿Dónde marchó aquel hombre del que fui
cautiva entre sagrados verdes lazos?
¿Cuándo partió el cariño, y los rechazos
mataron la alegría en qué viví?
.

¿Por qué, mi amor, por qué surgió la duda
si fuimos uno solo, tú mi sombra,
y yo un brazo de mar sobre tu orilla?
.

Ahora, sin tu amor, estoy desnuda,
pero a ti ni te importa ni te asombra
la lágrima que surca mi mejilla.
.


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Soneto veinticuatro
,

La lágrima que surca mi mejilla
yo también la sufrí sin que lo veas,
que mejor la derramo en la buhardilla.
De ti no hay comprensión, solo cabreas.
.

Despierto con el sol de la mañana
y solo me motiva mi familia,
traer lo necesario a la semana,
o viviremos siempre en la vigilia.
.

No soy tu general, ni soy tu niño,
ni te ordeno, ni acato tus maneras.
En tranquilidad quiero estar contigo.
.

Solo pido respeto y tu cariño,
en la casa te ayudo cuando quieras,
soy tu esposo mujer, no tu enemigo.
.

Alex Smith

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Soneto veinticinco
.

“Soy tu esposo, mujer, no tu enemigo”
-dices- amurallando la ternura
y bordeando el dintel de mi figura
hasta cortar mi aliento con tu abrigo.
.
Sé que con mis demandas te atosigo
y que tus alas buscan nueva altura;
si amarme es negociar con la locura,
aquí en mis pechos busca tu castigo.
.
No hay beso prolongado hasta lo eterno,
hasta el más bello gesto luego agota...
¿Quién puede retener la primavera?
.
No llevas tú el timón ni yo gobierno,
bebamos del amor gota tras gota
antes que el tiempo anegue nuestra hoguera.
.
Mardy Mesén Rodríguez

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Soneto veintiséis 
.

"Antes que el tiempo anegue nuestra hoguera"...
¿no ves que todavía en él me anego,
buscando tu calor, mirando ciego,
doliendo sima en lo que fue cimera?
.

Después de tanto amor, de tanto apego,
de tanta llama incólume, quién fuera
a inferir un final de esta manera,
mirando triste la vejez del fuego...
.

Está la noche a nuestra luz venciendo,
démonos tregua del insulto. Un toldo,
por que este tiempo no lo apague, hagamos.
.

Venzamos con silencio tanto estruendo,
recordando a la luz de este rescoldo
que, felices, un día, nos amamos...
.

Roberto Francisco Almeyda Rospigliosi

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Soneto veintisiete
.

"Que, felices, un día nos amamos... "
Si me voy a esos tiempos, la sonrisa
se me adhiere a los labios. Tanta prisa,
la rutina y la rabia son los amos
.
que nos atan, cariño. Pero, ¡vamos!,
aunque no podré nunca ser sumisa,
soy la misma con voz de pitonisa
que una vez te encantó. Si nos miramos
.
como niños, capaces del asombro,
que se olvidan de ofensas y, en su juego,
convierten lo pasado en carcajadas,
.
puede ser que de todo nuestro escombro
armemos otra torre que, sin ego,
devuelva la ternura a las miradas.
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Soneto veintiocho
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¿Devuelva la ternura a las miradas?,
me dices, emplazándome a la gloria.
Soy bizco, te lo sabes de memoria,
y el héroe de las testas coronadas
.

que siempre ha sucumbido a tus llamadas
y atiende a tus caricias con euforia.
En cuanto a compartir, otra es la historia.
Los hombres, lujuriosos, en manadas,
.

acuden como locos a tu lado,
lo entiendo, tu belleza incomparable
es mucho para el simple aficionado,
.

y, acaso, me resulte detestable
fingir, como un pimpollo ilusionado,
que no soy un felpudo miserable.
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Soneto veintinueve 
.

!Qué no soy tu felpudo miserable
ni soy tu marioneta, so demente!
Conmigo todo es claro, diferente,
no busco tu limosna lamentable.
.

Si quieres que me sienta yo culpable
del circo que has montado de repente
tendrás que ser cabal y consecuente
y no un niño pequeño irresponsable.
.

A mí no me provoques, ten cuidado,
no juegues con mi lado más sensible
ni quieras gobernar mi corazón.
.

Tu sabes que te quiero demasiado,
mi amor es un amor irrepetible.
!Ya quítate la venda, cabezón!
.


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lunes, 19 de febrero de 2018

El Teatro de Sombras de Ofelia (Corona de Sonetos)



Soneto 0

Ofelia es la mujer predestinada,
es ella el alma máter de este cuento:
la anciana acoge sombras de la nada
y en ellas cobra vida el sentimiento.

.
Enseña a sus amigas cada día
a hinchar el corazón de la belleza,
son muchas las que aprenden poesía
y el verso tibio aleja la tristeza.

.
Oculta su pasión a los mortales,
le da la espalda al mundo conocido:
Ofelia tiene un aura diferente.

.
Da aliento a sus anhelos teatrales,
esmalta la existencia de sentido
e ignora los murmullos de la gente.


María Rosales Palencia
.

.
Soneto I


Ofelia es la mujer predestinada,
de estirpe gris y de existencia noble,
pariente secular de la enramada,
encarnación totémica del roble.

.
Pequeña como un astro titilante
que se destaca en medio de la bruma,
entusiasta, lacónica, exultante,
¡para volar nomás le falta pluma!

.
Y aquí me callaré. Dirán sus obras
mucho más que mi numen apocado,
que débil me será todo argumento

.
para cantar sus múltiples zozobras,
que al fin solo doy forma a lo narrado:
es ella el alma máter de este cuento.

 
Roberto Francisco Almeyda Rospigliosi 
.
.
Soneto II

Es ella el alma máter de este cuento
a pesar de su talla diminuta;
con una voz menuda, como el viento,
susurra los libretos y disfruta.

.
Su puesto está detrás de bastidores,
desde donde las letras siempre besa,
para que no enmudezcan los actores,
y no quiere brillar, no le interesa.

.
Y, cuando el escenario queda oscuro,
vacío de talento y sin oficio,
Ofelia está perdida, desolada;

.
su paso se hace lento e inseguro,
mas descubre un insólito servicio:
la anciana acoge sombras de la nada.

 
Helena Restrepo
.
.
Soneto III

La anciana acoge sombras de la nada,
que, junto a su pasado, va arrastrando.
De espinas su cabeza coronada,
la oscuridad la sigue conquistando.

.
Escucho sus lamentos que estremecen,
su ser está sangrando desde dentro,
¡ya las fuerzas de Ofelia languidecen!,
demonios se acumulan en su centro.

.
Vierte lágrimas rojo carmesí,
marcando sus mejillas al caer;
ya nada causará más sufrimiento.

.
Mirando al cielo, dice: ¡ya vencí!
las sombras ven el nuevo amanecer,
y en ellas cobra vida el sentimiento.

 
Diana Santiago
.
.
Soneto IV

Y en ellas cobra vida el sentimiento,
y en ellas aparece la amargura
del pétalo, su flor y su sarmiento,
su raíz que adolece de ternura.

.
¡Oh, triste, la muchacha enamorada!,
Las huellas que seguía en su asfixiar
apagaron el brillo en su mirada,
aunque nunca dejara de soñar.

.
Iba un sí, sempiterno y solitario
en su pecho, redobles de un tambor
en su boca que aciaga enmudecía.

.
Desdobló enloquecida su sudario,
como loca, los tintes de su amor
enseña a sus amigas cada día.


Carlos Corredor Camara
.
.
Soneto V

Enseña a sus amigas cada día
la pasión extenuante que la envuelve,
esa necesidad en sí vacía
y que, al tiempo, tan plena y honda vuelve.

.
Ofelia toca el alma a lo diverso
y a escena salen alas de los ojos,
bordando tanto como lleva inmerso
y andaba maniatado entre cerrojos.

.
De nuevo, sumergida en la lectura,
ven la luz personajes investidos
que aprenden a versar con sutileza.

.
Si enmudecen apunta con soltura.
Así regresa el aire a sus latidos,
a hinchar el corazón de la belleza.


Juan Risueño Lorente
.
.
Soneto VI

A hinchar el corazón de la belleza,
que queda en sus pupilas reflejada,
una nueva andadura, Ofelia, empieza,
una nueva andadura esperanzada.

.
En unión de su sombra, sigue andando,
dejando atrás las zarzas y el espino;
mas, durante el camino, van llegando
otras sombras sin dueño ni destino,

.
y piden que la anciana las recoja,
puesto que están cansadas de vagar,
ya que nadie en el mundo las quería.
.
Pero ella se conmueve y las aloja,
pues sabe que, al sentirla recitar,
son muchas las que aprenden poesía.


Carmen Aguirre
.
.
Soneto VII

Son muchas las que aprenden poesía,
las sombras liberadas y confusas
por átomos de luz, es rebeldía
sedienta en la fontana de las musas.


Palabras declamadas en un hilo
de voz imperceptible y amorosa:
un arma terrenal de doble filo,
de amable sentimiento y melodiosa.


Tan sólo se distingue, etéreo rayo,
la mano que saluda y languidece
en la conversación: ¿duda o certeza?


Silencio celestial, mudo desmayo,
en lágrimas solemnes reverdece
y el verso tibio aleja la tristeza.


Enrique Sabaté
.
.
Soneto VIII

Y el verso tibio aleja la tristeza
cuando la noche viene galopando
con los ojos vacíos de nobleza,
con sus rizos de plata envenenando.

.
Saturada de dudas amanece,
con el temor del miedo en sus entrañas,
y el brillo alegre de sus ojos crece
mientras el viento seca sus pestañas.

.
Abraza con sus alas al ocaso
que se adueña de todos sus respiros
con la muerte esperando en los juncales.

.
Con la mirada herida del fracaso
maldiciendo los últimos suspiros,
oculta su pasión a los mortales.


Manolo Gimeno Cervera
.
.
Soneto IX

Oculta su pasión a los mortales,
y las sombras dibujan sus ensueños
luminosos en días surreales
donde el arte y la magia son sus dueños.

.
Ofelia en sombra y luz desenmascara
el don que se ocultaba en la sordina
al místico teatro que creara,
al fin de su existencia que declina

.
en dura soledad y anonimato,
en rica y singular literatura,
sin nunca haber al mundo relucido.

.
Se le abren otras puertas, por mandato
del cielo y por el ego; su bravura
le da la espalda al mundo conocido.


Teresa Amado Nervo
.
.
Soneto X

Le da la espalda al mundo conocido
en busca de ilusiones sin fronteras
y sueña que sus sombras se han metido
en viejas poesías prisioneras.

.
Jamás se rinde al negro de la noche
ni al sol abrasador de la mañana
y no hay en su cansancio ni un reproche,
pues sabe que al final el tiempo gana.

.
Apenas un susurro silencioso
recorre el escenario como antaño
y evoca algún recuerdo de su mente.

.
El brillo de un pasado luminoso
le confiere a su cuerpo un don extraño;
Ofelia tiene un aura diferente.


Tere Bas
.
.
Soneto XI

Ofelia tiene un aura diferente,
es hada de los tristes, es la lanza
cuyo ristre se abraza al inconsciente
entre locura y mágica esperanza.

.
Es amoroso sol de dimisorias
brumas donde la luz perdió su albura;
la cristalina voz de esas historias
que a las sombras dan vida y singladura.

.
Suspira, ríe, sueña, es su costumbre
endulzar del momento la aspereza
entre ensayos y actores espectrales.

.
Y esa pasión burló la pesadumbre,
pues el lírico drama que encabeza
da aliento a sus anhelos teatrales.

 
Mardy Mesén Rodríguez
.
.
Soneto XII

Da aliento a sus anhelos teatrales.
El mundo no se cambia de repente:
las sombras se harán dioses inmortales
para modificarlo lentamente.

.
Pues siguiendo la ley del universo
no interesa la nimia actualidad
pero sí que se alumbran, verso a verso,
nuevos mundos y nueva humanidad.

.
No es mesiánica, Ofelia. Mas intuye
que el suyo es precursor de otro escenario
cuando ella y sus sombras se hayan ido.

.
Y dando tiempo al tiempo todo fluye.
Lo más simple, es decir, lo extraordinario
esmalta la existencia de sentido.


Manolo Gonzalez
.
.
Soneto XIII

Esmalta la existencia de sentido,
un sentido real e imaginario
que separa a la muerte del olvido
y ofrece a cada sombra su “sombrario”.

.
Ofelia en su teatro está instalada
en medio de fantasmas y recuerdos.
Se encuentra en el pasado congelada
incapaz de vivir como los cuerdos.

.
Al alma que se encuentra la recoge,
y le hace revivir su fama y arte
en un gran escenario inexistente.

.
A las sombras mortales las acoge,
convierte a cada ser en su baluarte
e ignora los murmullos de la gente.


Luis Salvador Trinidad
.
.
Soneto XIV

E ignora los murmullos de la gente
aquella a quien la nada le dio todo.
Las sombras de una savia indiferente
le legan, tras morir, el acomodo.

.
La farsa y la tramoya, la tragedia
y el drama, la farándula y la rima,
se besan con el verso y la comedia,
liberan de la escarcha a la calima

.
e inyectan de fulgores un proscenio
que muestra su virtud ante la gloria.
Se calma esa avidez inveterada

.
que tienen los que admiran el ingenio,
pues saben que, por siempre en la memoria,
Ofelia es la mujer predestinada.

 
Marcos Circenses

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Corona 1 , basada en el Cuento: El Teatro de Sombras, de Michael Ende. Hecha por componentes del Grupo: "Malditos Bastardos" 19 de Febrero 2018


 

martes, 28 de noviembre de 2017

Dime, por qué




(Romance)

Dime, Muerte, ¿a qué has venido
al amanecer del alba?,
vestida de oscuridades
empañando la mañana.
¿Por qué golpeas mi puerta?
¿Por qué haces sonar la aldaba?
¿Por qué llamas, insistente,
para no decir palabra?
¡Di!, ¿qué vienes a buscar
en ésta tan pobre casa?
Si yo no tengo tesoros
ni tengo ninguna alhaja;   
tan solo una pobre vida
que ni la sustenta el alma.
Nada te puedo ofrecer,
¡no puedo ofrecerte nada¡,
a no ser que tú quisieras
que te haga un hueco en mi cama:
helada estás como un témpano *
y el verte así me desgarra.
¡Ven a echarte junto a mí,
te arroparé con mis sábanas,
quiero quitarte tu frío
con el calor de mi manta!…,
me duele más tu tristeza
que el tajo de tu guadaña.
Descansaremos las dos…
¡Descansa, Muerte,! ¡descansa!,
hasta que llegue esa hora
en que me cubra tu ala.
.
Carmen Aguirre

28/11/2017

sábado, 14 de octubre de 2017

Versos Con-Versos













 












Versos Con--Versos
.

"De camino hacia los versos" - 1-
“que me pellizquen el alma”, -1-
me encontré un mar de suspiros
en “Coplas enamoradas”… -1-
.
Y también hallé una torre
“que se ve a larga distancia” --2--
y rebrilla como el sol,
“en un pueblo de la Mancha”. -2-
.
¡Ay!,
“Coplas de mi corazón”, -3-
¡de mi corazón en llamas!,
que desde mi soledad
“labro en el tul de mis lágrimas", -3-
.
“llena de rimas y trovas, -4-
junto a estas coplas descalzas”…,
que se mueren por tenerte
“en mi cofre, como alhaja”. -4-
.
“Vestidita con estrellas” -5-
sale la luna gitana,
y “un sendero luminoso” -5-
deja su estela de nácar…,
.
“y el sol reluce encantado -6-
con la sonrisa en su cara”, -6-
al ver que los malos sueños
se marchaban con el alba.
.
“Acurrucada en tus brazos”, -7-
sostenía tu mirada”, -7-
y todo el color del cielo
en mis ojos se adentraba.
.
¡”Qué dicha de ver la luz -8-
en esta noche tan larga”! -8-
Donde oscuras sombras hubo,
hoy florecen flores blancas
.
“para ir mis coplas tejiendo” -9-
con suspiros y palabras,
“y unas letras que me sirvan” -9-
para anudar las amarras…
.
Las amarras del cariño
que nace desde la entraña
de este “Abrazo del Soneto”,
que en poemas nos abraza.
.
Carmen Aguirre 8/ 10 / 2017
Con los Versos de:
.

--1—Teresa Fernandez
--2—Manuel Mejía Sánchez-cambronero
--3—Mari Carmen Rodríguez Camargo
--4—Isa Terenzano
--5—Joaquín Cascales Garcia
--6—Marcos Circenses
--7—Mayka Fe
--8—Roberto Francisco Almeyda Rospigliosi
--9—Helena Restrepo
--10—Carmen Aguirre

lunes, 25 de septiembre de 2017

Si pudiera decir...



(Soneto)
.
Si pudiera decir…, si yo pudiera
traducir con palabras lo que siento,
cuando la brisa alada de tu aliento
inflama los rescoldos de mi hoguera,
.
convirtiendo el invierno en primavera,
alejando de mí todo tormento…,
y haciendo resurgir el sentimiento
como una desatada torrentera.
.
Si supiera decirlo, yo diría…,
que eres la que das vida a mi existencia,
la estrella descielada que me guía
.
y el envés y derecho de mi esencia…
¿Por qué a veces te alejas, poesía,
y me dejas morir sin tu presencia?
.
Carmen Aguirre
24/9/ 2017

A la deriva


(Alejandrinos)

Todo era azul, azul el mar y el cielo,
en su aparente vida sosegada…
Pero en lo hondo ocultaba un desconsuelo
más cortante que el filo de una espada.
.
Y sucedió lo que ha de suceder
cuando quedan las lágrimas prendidas;
se vuelve opaco el claro amanecer
si no hay llanto que lave las heridas.
.
Y tuvo que forjarse un mundo aparte
para afrontar su negra desventura.
Y se embarcó, rumbo a ninguna parte,
huyendo del pavor de la locura.
.
Su barca, entre bandazos, proseguía
por los plomizos mares del recuerdo,
y por más que luchaba no podía
llegar con la razón a algún acuerdo.
.
Y en esta sinrazón en que se hallaba,
un resquicio de luz le dio la clave;
y al soltar ese lastre que llevaba,
salió el alma volando como un ave.
.
Le vino a redimir la dulce muerte,
llegando así la ansiada libertad…
Que nunca de este sueño se despierte,
y habite en la azulada inmensidad.
..
Carmen Aguirre
20/ 9/2017

domingo, 3 de septiembre de 2017

En su postrer latido


(Soneto alejandrino)
.

Después de la obertura me fui tras de tus huellas,
me embriagué en los adagios, de tu dulce romanza,
y en un vibrante allegro alcancé las estrellas
subiendo por el puente que lleva a la esperanza.
.
Tú que fuiste consuelo de mis horas vacías
y pulsabas la lira de éste mi corazón;
amante compañera , que el alma me encendías,
te me vas apagando igual que mi ilusión.
.
Pero todo principio augura su final,
y nos va conduciendo al reino del olvido…
Igual que marcha el río a fundirse en la mar,
.
se marchará el silencio en pos de otro sonido,
dejando en el recuerdo la belleza inmortal
del aire de la música en su postrer latido.
.
Carmen Aguirre
17/7/2017