Mostrando entradas con la etiqueta Corona de sonetos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Corona de sonetos. Mostrar todas las entradas

jueves, 7 de junio de 2018

Malos, malosos, malignos, malvados y alevosos malévolos



Corona de sonetos (Malditos Bastardos)
.
Soneto cero
.
Soy la pálida sombra de la muerte,
la indecente caricia del malvado.
He nacido, mi amor, para quererte,
sazonando tu herida de pecado.
.
Es la sangre inocente mi alimento.
Es mi savia ruindad y felonía.
Son mis dones la fuente del tormento.
Mi razón es sumirte en la agonía.
.
Mi Señor es el filo de la espada.
Mi linaje es la casta del impuro.
Mi pasión es el llanto dolorido.
.
Es la vida perversa mi morada.
Son mis armas las artes del perjuro.
Es tu enfática angustia mi latido.
.
Marcos Circenses
…….

Soneto I
.
Calígula
.
Soy la pálida sombra de la muerte,
soy Júpiter, Calígula, ¡soy Dios!
Veneradme y quizá tengáis la suerte
de vivir un mes más, o tal vez dos.
.
Firmad, a mi favor, un testamento,
llorad y suplicad por mi clemencia.
Cuando se acabe el oro, en un momento,
tan solo con mataros ¡tengo herencia!
.
Me dice mi familia que soy cruel.
Les voy a demostrar que no es verdad;
venid, ¡ahora!, hermanas a mi lado
.
que estoy con Incitato en mi burdel.
¡Desnudaos las dos! y disfrutad
la indecente caricia del malvado.
.
Rufino Garcia Alvarez
……

Soneto II
.
Mesalina
.
La indecente caricia del malvado
quiero albergar, mi vida, entre las piernas;
con tu impúdico fuego, me gobiernas
a través del instinto depravado.
.
Sigue, sigue, no pares, hazme tuya
y rómpeme la pelvis sobre el lecho
para quedar del todo satisfecho
cuando emerja tu esencia y fluya y fluya…
.
No me dejes así. Vuelve a la cama,
pues mi sexo insaciable te reclama
y me azotan las ganas de tenerte.
.
Aunque busque en más hombres el fornicio
y me vierta al yacer por puro vicio,
he nacido, mi amor, para quererte.
.
María Rosales Palencia
…….

Soneto III
.
María Tudor (Bloody Mary)
.
He nacido, mi amor, para quererte,
y ser, Felipe, el fin de tus confines;
esta pasión que crece y te pervierte
es la sangrienta flor de mis jardines.
.
Fiel a nuestro cariño y su linaje,
aupada por mi excelso misticismo,
yo limpiaré a Inglaterra del paisaje
de la herejía brutal y su cinismo.
.
Verás arder las almas, redimidas
por el pálido acero de mi enojo,
caer bajo la cruz de mi reinado.
.
Por trono y por trofeo ten sus vidas,
que irán rojas de muerte por mi antojo,
sazonando tu herida de pecado.
.
Mardy Mesén Rodríguez
……

Soneto IV
.
Vlad Draculea (enamorado)
.
Sazonando tu herida de pecado
bajo el manto que cubre la negrura,
el brillo de tus ojos me ha obligado
a beber de tus venas la hermosura.
.
En el profundo abismo desolado,
escucha mi lamento con ternura,
el llanto de mi espíritu humillado;
¡oh, soledad!, abraza mi locura.
.
Amargos son los gritos del ausente,
malditos son los lazos del destino.
Que la noche se ponga en movimiento,
.
que mi alma desgarrada está candente;
con la tersa textura de mi sino,
es la sangre inocente mi alimento.
.
Manolo Gimeno Cervera
…..

Soneto V
.
Elizabeth Báthory
.
Es la sangre inocente mi alimento,
la que impulsa mi instinto criminal,
la que sacia el deseo virulento
con la miel de su pócima inmortal.
.
Psicópata y brutal, soy tan perversa,
que muerdo por placer fruta temprana,
del estambre a la flor, y viceversa,
con pasión hedonista y de lesbiana.
.
Revalido mis hábitos salvajes
cubriéndome de gloria y de belleza
y otorgando a mi piel la lozanía.
.
A base de torturas y de ultrajes,
consigo amedrentar a la tristeza.
Es mi savia ruindad y felonía
.

Soneto VI
.
Pandora
.
Es mi savia ruindad y felonía,
mis formas, las que tú siempre deseas,
en ellas te afianzas y recreas..,
¡mortal, te hice creer que te quería!
.
Hefesto me hizo así, cruel y vacía,
detrás de mis encantos, correteas
y mientras tú me sigues y babeas,
te arrastro hacia mi astuta fantasía.
.
Abrí la caja, propagué los males
y soy la tentación de los mortales.
Aprende a no tenerme confianza,
.
si puedes, sácame del pensamiento,
y témeme si pierdes la esperanza,
son mis dones la fuente del tormento.
.
Verso Prisionero
.
….

Soneto VII
.
Medea
.
Son mis dones la fuente del tormento,
de mi propio tormento por amarte;
por ti maté, con gran ensañamiento,
tan solo por amor, por venerarte.
.
Yo, que corté en pedazos a mi hermano
y te ayudé a luchar contra el dragón,
no merezco, de ti, trato inhumano…,
pero tú me has partido el corazón.
.
No ha de tener tu acción jamás disculpa.
Al verme abandonada, sin demora,
me juré que la afrenta vengaría.
.
¡Mira a tus hijos, muertos por tu culpa!
Mi mano fue la mano ejecutora…,
mi razón es sumirte en la agonía.
.
Carmen Aguirre
……

Soneto VIII
.
Quin Shin Hwang
.
Mi razón es sumirte en la agonía;
soy principio de todo lo durable
mientras tú de vivir eres culpable,
te conduce a la muerte tu osadía.
.
Despliega mi verdad misantropía
y un fin en el papel por inflamable,
la hoguera de la ira irrefrenable
que arde en la ribera de la umbría.
.
Yo soy emperador de emperadores,
condeno a perecer a quien me enfada
y no otorgo perdones ni favores.
.
Tu destino fatal será la nada,
la cabeza en el tajo, pues deudores,
mi señor es el filo de la espada.
.
Enrique Sabaté
.
…….

Soneto IX
.
Nerón
.
Mi señor es el filo de la espada,
mi brazo es ejemplar de poderío,
mi poder, una gema codiciada,
por eso yo de nadie me confío.
.
Yo soy Nerón el dios que a todos doma,
mi alcance ha traspasado horizontes
y, si me sale a gusto, “que arda Roma”,
arderán sus cimientos y sus montes.
.
“Que arda Roma, por culpa de Cristianos,
con ellos pagaré mi aberración
y morirán por el peso de un conjuro.
.
Soy mayor que el mayor de los humanos,
yo soy dios, yo soy rey, yo soy Nerón,
mi linaje es la casta del impuro.
.
Luis Salvador Trinidad
.
………

Soneto X
.
Darya Saltykova
.
Mi linaje es la casta del impuro
o, tal vez, soy la nota discordante
que disfruta escondiendo tras un muro
la maldad y el dolor del semejante.
.
En mi loca obsesión soy la guadaña
que pasea sesgando la existencia,
persiguiendo a mis presas, cual araña,
que aterradas no oponen resistencia.
.
Uno a uno desfilan los sirvientes,
esos seres leales y obedientes,
que perecen al mínimo descuido.
.
Disfruto contemplando día a día
la sangre de mi horrible fechoría;
mi pasión es el llanto dolorido
.
Tere Bas
.
…….

Soneto XI
.
Manuel Delgado Villegas, "El Arropiero"
.
Mi pasión es el llanto dolorido,
ese fuego que ruge tan hambriento,
empapado con lágrimas de olvido
que palpita al compás de mi lamento.
.
Ahora sé que nunca me has querido
y eso agudiza más mi sufrimiento,
el pecho se me parte en un quejido,
porque te llevaré en mi firmamento.
.
Mochila al hombro, vagabundo, errante,
la mirada, perdida en el pasado,
el alma en una cruel encrucijada,
.
así será la senda en adelante
porque el dolor ya tanto me ha cambiado,
es la vida perversa mi morada.
.
Antonio Roman Quesada
.
……

Soneto XII
.
Torquemada.
.
Es la vida perversa mi morada,
en ella el papa mismo es quien me auspicia,
mi nombre es Fray Tomás de Torquemada,
soy puño del Señor, soy su justicia.
.
A gentil o plebeyo cito a juicio
como lo manda Dios y mi pezuña
por cosa que me sea del mal indicio
en Córdoba, Castilla o Cataluña
.
En el potro invencible, a aquel hereje
que a Cristo se convierte, le perdono
y santa sepultura le procuro,
.
!pero ay de aquel que la maldad festeje!
castigo es mi verdad sin abandono,
son mis armas las artes del perjuro.
.
Oscar Hernández Benavente
.
……..

Soneto XIII
.
Shirö Ishii
.
Son mis armas las artes del perjuro,
lo criminal detrás de una probeta,
lo que la ciencia injusta de sí excreta
con inconsciente y cruel manufacturo.
.
Deshumanización con dicloruro,
escarnio de la carne en la poceta,
pavoroso quirófano, ampolleta
letal, como un revólver sin seguro.
.
Oh, guerra, siempre grávida de crímenes,
jamás fuiste mezquina en especímenes,
que en hambre y en dolor te has esparcido,
.
¡qué eficacia brutal en tus vectores!
Emplazo, de intenciones, las peores,
de tu enfática angustia, mi latido.
.
Roberto Francisco Almeyda Rospigliosi
…….

Soneto XIV
.
Lilith
.
Es tu enfática angustia mi latido
cuando llego de noche hasta tu alcoba,
soy el placer carnal, la inmunda loba
que renunció al edén por lo prohibido.
.
Aquella que despierta tu alarido,
el insaciable instinto, y el caoba
fuego que te calcina mientras roba
a los tiernos infantes de su nido.
.
Nutrida por mareas encarnadas,
me muestro celestial al poseerte,
mas teme mis caricias anheladas.
.
Porque el mismo Satán su sangre vierte
en mi carne y lujuria desatadas.
Soy la pálida sombra de la muerte.
.
Mar Garcia
.
-----------------
 7/6/2018



Principio del formulario

viernes, 7 de julio de 2017

Corona de Sonetos en honor de Miguel Hernández


SONETO 0 (Miguel Hernández)
.
Yo sé que ver y oír a un triste enfada
cuando se viene y va de la alegría
como un mar meridiano a una bahía,
a una región esquiva y desolada.
.
Lo que he sufrido y nada todo es nada
para lo que me queda todavía
que sufrir, el rigor de esta agonía
de andar de este cuchillo a aquella espada.
.
Me callaré, me apartaré si puedo
con mi constante pena, instante, plena,
a donde ni has de oírme ni he de verte.
.
Me voy, me voy, me voy, pero me quedo,
pero me voy, desierto y sin arena:
adiós, amor, adiós, hasta la muerte.
.
.................... 

.
I
.
Yo sé que ver y oír a un triste enfada…,
pues no tengo bastante fortaleza
para ver mi agonía reflejada
en la gran magnitud de su crudeza.
.
Sufro del desamor la cruel cornada
que atraviesa mi pecho con fiereza
dejando a la esperanza aprisionada
en los ojos sin luz de la tristeza.
.
Mas no puedo soltar esa atadura
que me amarra a la noria del tormento
donde gira la pena en su porfía.
.
Y, en medio de esta gélida tortura,
se deshoja la flor del sentimiento
cuando se viene y va de la alegría .
.
II
.
Cuando se viene y va de la alegría
sin visos de encontrar una esperanza…,
yo pongo lo vivido en la balanza
y me invade una gris melancolía.
.
No sé de qué manera lograría
poner veto a esta angustia que ya avanza;
y hacer con mi memoria una alianza
que destierre el dolor del alma mía.
.
Mientras más persevero en alejarte,
más me enreda la brisa de tu viento
en la llama febril de la utopía.
.
Y, en ese vano intento de olvidarte,
siempre regresa a ti mi pensamiento
como un mar meridiano a una bahía.
.
III
.
Como un mar meridiano a una bahía,
rindiendo a la tristeza vasallaje,
se rinde el corazón al abordaje
de la pena más honda y más sombría.
.
Hasta la misma pena se dolía
al verme naufragar en su oleaje,
sin poder desasirme del cordaje
de esta pasión que hacia el dolor me guía.
.
Cargando con la cruz de mi destino,
me envuelven las tinieblas fieramente
negándome la luz de la alborada.
.
Mas sigo paso a paso ese camino
que me conduce irremediablemente
a una región esquiva y desolada.
.

IV
.
A una región esquiva y desolada,
llegué por este amor que me atormenta;
llegué donde la angustia se aposenta
y la ilusión se muere desgajada.
.
Me encuentro en una amarga encrucijada
que aviva tu recuerdo y que lo avienta...
No perdono a esta vida que me enfrenta
a lucha tan feroz y despiadada.
.
He llegado al umbral del desconsuelo…,
tus alas no sustentan ya mi vuelo
ni acudes al clamor de mi llamada.
.
Los sueños no abren puertas a la aurora,
y, ante esta oscuridad abrumadora,
lo que he sufrido y nada todo es nada.
.

V
.
Lo que he sufrido y nada todo es nada;
nada queda después de haberlo todo.
Arrastro una existencia desgraciada
que no puedo eludir de ningún modo.
.
¿Cómo encontrar la calma deseada
al borde del abismo en que me acodo?
En pugna con mi propia marejada,
me voy hundiendo en tierra, piedra y lodo.
.
Y es que sin ti la paz me deshereda…,
marchita y deshojada está la rosa
que, hace tiempo, en mi pecho florecía.
.
Mas he de resistir aunque no pueda;
lo que llevo pasado es poca cosa
para lo que me queda todavía.
.
VI
.
Para lo que me queda todavía,
le falta a mi dolor espacio y llanto.
Hasta el inmenso mar desbordaría
este dolor que duele tanto y tanto.
.
La soledad me oprime y me vacía
llevándome a las lindes del quebranto,
y, en esta asoladora compañía,
solo vislumbro el reino del espanto.
.
Yo sé bien que no tengo escapatoria…
Tu recuerdo me surca la memoria
como una cicatriz mordiente y fría.
.
Acabar, de una vez, yo bien quisiera;
la muerte me ha de ser más llevadera
que sufrir el rigor de esta agonía.
.
VII
.
Que sufrir el rigor de esta agonía
es tener el infierno aquí en la tierra;
y me voy requemando en la ardentía
de este penar que a mi sentir se aferra,
.
sintiendo como perros en jauría
me muerden esta llaga que no cierra…
Porque mi herida sangra, noche y día,
y es la señal amarga de esta guerra
.
que he intentado lidiar, y que he perdido;
pues tu presencia brota del olvido
dejándome su espina atravesada.
.
¡No aguanto más un lastre tan pesado!,
mi pobre corazón ya está cansado
de andar de este cuchillo a aquella espada.
.
VIII
.
De andar de este cuchillo a aquella espada,
de andar de la locura al desvarío,
de la furtiva lágrima enclaustrada
al llanto que se esparce como un río.
.
Mas dirijo, pisada tras pisada,
mis pasos hacia un páramo sombrío.
Nada queda, la fe tengo talada,
y me recorre un hondo escalofrío.
.
Ya no me alumbra el sol de tus abrazos,
y en este sinvivir ruedo que ruedo;
debo desanudar todos los lazos
.
de este amor imposible en que me enredo…
Y, aunque el alma me salte hecha pedazos,
me callaré, me apartaré si puedo.
.
IX
.
Me callaré, me apartaré si puedo,
por más que se desangre el corazón
y, ante tal decisión, me embarga el miedo,
el miedo a que se cumpla esta intención.
.
Me aventuro a dejarte y retrocedo,
al sentir del dolor el aguijón.
Y el grito en mis adentros lo emparedo
para no hacer patente mi aflicción.
.
Y me voy consumiendo como un cirio
al no encontrar remedio a este martirio
que me ronda en la sien como barrena.
.
Dejaré atrás la hoguera de tus ojos
y marcharé por senda de rastrojos
con mi constante pena, instante, plena.
.
X
.
Con mi constante pena, instante, plena,
que me cerca y me lía en su maraña,
se me va acrecentando esta condena
que supura en el centro de mi entraña.
.
Este germen cruel que me gangrena
derrumba mi ilusión con brutal saña,
y siento que su tajo me cercena
con el filo mortal de su guadaña.
.
Portando mi pesar como estandarte,
me agarro tenazmente a la falacia
de poder revertir tan negra suerte…
.
Y me marcho en silencio hacia otra parte,
destilando la hiel de mi desgracia,
a donde ni has de oírme ni he de verte.
.
XI
.
A donde ni has de oírme ni he de verte,
me voy para esconder mi desencanto.
Intentaré aprender a no quererte
cerrando el sentimiento a cal y canto.
.
Como algo natural, que no se advierte,
emprenderé camino al camposanto;
pues no logro tenerme sin tenerte
y este duelo imposible no lo aguanto.
.
Si la razón se empeña en desterrarte,
el corazón me obliga a regresarte
hacia el lugar en que tu amor hospedo
.
--allí donde el dolor tiene su nido--
y, batallando en contra del sentido,
me voy, me voy, me voy, pero me quedo.
.

XII
..
Me voy, me voy, me voy, pero me quedo
con tu sombra ceñida a mi costado;
porque tú eres mi paz, mi Dios, mi credo,
mi maldición, mi infierno y mi pecado.
.
Me voy, me voy, me voy..., pero no cedo
y no puedo cumplir con lo anunciado.
Y digo que me voy, pero no accedo
a apartarme un momento de tu lado.
.
Me quedo en el eclipse de tu lumbre,
sin vestigio de luz ni luna llena,
naufragando en un mar de incertidumbre
.
entre un gran temporal que me enajena…
Me quedo con mi inmensa pesadumbre,
pero me voy, desierto y sin arena.
.
XIII
.
Pero me voy, desierto y sin arena,
aceptando mi triste realidad,
y una tormenta crece por mi vena
alimentando lluvia y tempestad.
.
Nunca libé la miel de tu colmena
ni se alojó mi amor en tu oquedad,
y vago por doquier, como alma en pena,
a solas con mi propia soledad.
.
Con el rayo incesante, a fuego abierto,
me hallo en medio de un árido desierto
sin tener nada más para ofrecerte.
.
No dejará tu esencia de habitarme…,
mas hoy lejos de ti debo marcharme:
adiós, amor, adiós, hasta la muerte.
.
XIV
.
Adiós, amor, adiós, hasta la muerte,
me voy con lo que ha sido y es mi vida.
No quiere mi presencia entristecerte,
y en silencio me lamo yo mi herida.
.
Adiós, amor, adiós. Quiero ser fuerte
y afrontar la penosa despedida.
Quedarás en mi pecho, aunque esté inerte,
esperando una nueva amanecida .
.
El rumor de la sangre no convoca,
la muerte la mantiene amortajada,
y la vida a la muerte no derroca.
.
Ya no verás tristeza en mi mirada
ni oirás ninguna queja de mi boca…,
yo sé que ver y oír a un triste enfada.
.
Carmen Aguirre
10/6/2017